Intervención en crisis ante desastres naturales

 

 

Debido a los eventos recientes en México, decidimos realizar un nuevo apartado sobre la atención psicológica en situación de desastre. Los que nos dedicamos a la salud mental tenemos la obligación (en la medida de lo posible) de prestar apoyo a quien lo necesite, ya sea directamente en la clínica o facilitando información a la comunidad.


 

el miedo es una reacción emocional perfectamente natural ante un suceso (externo o interno) que se traduce amenazante para nosotros o lo valorado. En circunstancias de crisis la rápida toma de decisiones pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte.  

 

"no es posible decidir correctamente si las mismas

están influidas por un miedo que  desorganice la mente".

 

Como el psiquismo y el cuerpo están entrelazados indiscutiblemente, ocurren manifestaciones en ambos casos; entra en estado de alerta con un único propósito: sobrevivir.  El cuerpo produce adrenalina, aumenta la frecuencia cardiaca y respiratoria, sudoración, enrojecimiento, dilatación de las pupilas, mayor irrigación sanguínea en los músculos, mayor presión arterial, etc. Por otro lado, cuando sucede un desastre los sujetos suelen tener una marcada reacción emotiva; aumenta la ansiedad y  es común sentir indefensión. El miedo está arraigado a vivencias infantiles traumáticas, y cuando hay un detonante de magnitud considerable, las personas pueden llegar a regresionarse a esos momentos junto con sus asociaciones. Varían las actitudes y conductas, pero las más frecuentemente observables tienen que ver con tres posibilidades;  congelamiento (shock), huida, sumisión o defensa (agresión).

 

El conocido estrés post-traumático, no es el único trastorno psicológico producido como consecuencia a desastres. Existe una amplia gama de complicaciones psicológicas que pueden devenir y nadie está exento; los equipos de rescate, voluntarios y afectados pueden necesitar asistencia de esta índole.